En grandes proyectos de climatización como oficinas, hoteles y hospitales, la instalación de equipos split o mutisplit implicaría tener que instalar muchas unidades exteriores. Esto llevaría a tener todos los balcones e incluso la azotea llena de artefactos. Pero hay otra característica que hace inconvenientes los equipos multisplit tradicionales. Esta limitación es la longitud de las tuberías que soportan los compresores. Es decir, los compresores de gas frigorífico son capaces de comprimir e impulsar el gas refrigerante hasta una distancia determinada.
Los sistemas VRF permiten grandes distancias
entre unidades exteriores e interiores.
Por eso, son idóneos para climatizar edificios
en su totalidad
Esta distancia es -en el caso de los equipos de aire acondicionados domésticos- aproximadamente de 25 metros para los splits y de 80 metros para los multisplits. En un hotel de 10 plantas y con 10 habitaciones por piso no es recomendable instalar esos sistemas, por razones técnicas y de confort. Las unidades exteriores de los sistemas VRF son mucho más grandes, pensadas para dar servicio a muchas más unidades interiores. Los equipos VRF pueden llegar a distancias de 1.000 metros de tuberías. Aunque con ciertas restricciones, como son distancias máximas en vertical, o distancias máximas entre una bifurcación y la unidad interior a la que entrega el gas frigorífico.
Se pueden instalar en viviendas, es menos frecuente y por lo general se utilizan en grandes casas, con muchas habitaciones y en las que los propietarios priman el confort sobre el precio. Los sistemas VRF están pensados para grandes edificios y por ello sus prestaciones son excesivas para una vivienda tradicional.

